Cuando pienso en las más de tres décadas que he dedicado a liderar equipos, construir negocios y acompañar a clientes y socios en Chile y la región, hay un concepto que siempre vuelve una y otra vez: la confianza. No es una palabra vacía de significado, ni siquiera un valor abstracto. La confianza es —literalmente— el cemento que sostiene cada relación comercial que perdura en el tiempo.
Desde mis primeros años en el mundo empresarial hasta hoy, liderando Identiva, he aprendido que la confianza no se declara, se demuestra. Especialmente cuando hablamos de la relación con nuestros proveedores, aquellos aliados silenciosos que hacen posible que lleguen productos, soluciones y cumplimiento a cada cliente final.
La respuesta es simple: porque sin ella, cualquier negocio se vuelve frágil.
Sin confianza, una entrega puede llegar tarde… y eso repercute en la planificación, en los equipos de trabajo y, al final, en la satisfacción del cliente.
Sin confianza, discutimos plazos y condiciones a cada paso, en lugar de avanzar juntos hacia metas compartidas.
Sin confianza, los proveedores no se convierten en socios estratégicos, sino solo en contratistas.
He visto con claridad que los mejores vínculos comerciales no son transacciones: son compromisos compartidos. Y ese compromiso nace primero del respeto mutuo, pero se afianza con la certeza de que cada parte cumplirá con lo que se ha acordado.
Cuando confiamos en un proveedor, no solo hablamos de productos o servicios. Hablamos de:
Seguridad en las fechas de entrega
Calidad constante
Comunicación clara y oportuna
Capacidad de responder ante imprevistos
Estas variables, que pueden sonar técnicas, no son otra cosa que manifestaciones de una relación basada en la confianza. Un proveedor confiable sabe que su éxito está atado al nuestro, porque un retraso o un producto que no cumple estándares no solo afecta su operación… nos afecta a todos. LinkedIn
Después de tantos años, he aprendido que hay señales claras que te pueden ayudar a identificar y construir relaciones con proveedores en los que vale la pena confiar:
No hay mejor predictor de confianza que lo que ya ha demostrado un proveedor en el pasado. Pide referencias, revisa experiencias anteriores y conversa con otros clientes. La reputación, en este sentido, sigue siendo un activo invaluable.
Desde el primer contacto, presta atención a cómo se definen los términos: ¿son específicos? ¿realistas? Los compromisos vagos suelen derivar en confusiones y frustraciones. La transparencia desde el inicio es una señal de respeto y profesionalismo.
La confianza se alimenta de la comunicación. Un buen proveedor no solo te dice “sí” o “no”, sino que te explica el cómo, el por qué y, sobre todo, te mantiene informado si hay algo que varía.
No todo siempre sale perfecto. La verdadera prueba de confianza se da cuando hay obstáculos: ¿cómo responde el proveedor? ¿Propone soluciones o solo da excusas?
Finalmente, el proveedor más confiable es el que comparte tus valores. No hablamos solo de calidad o precio, sino de cómo entiende su rol en la cadena de valor y cómo se compromete con las personas detrás del negocio.
En Identiva creemos que la confianza no es un recurso limitado: crece cuando se comparte. No la vemos como un riesgo, sino como una inversión estratégica que permite construir relaciones duraderas, procesos más fluidos y, finalmente, mejores resultados para quienes confían en nosotros.
Hoy, más que nunca, las organizaciones necesitan socios que no solo entreguen a tiempo, sino que también se comprometan con el éxito conjunto. Porque al final del día, la confianza no solo hace posible una entrega: hace posible el crecimiento compartido.
¿Quieres conversar sobre cómo construir relaciones de confianza con tus aliados comerciales? Te invito a seguir el diálogo en los comentarios o a contactarnos directamente en contacto@identiva.cl. Si eres de los que prefiere el 1 a 1, conversemos desde mi LinkedIn: https://cl.linkedin.com/in/jaime-yavar-w
— Jaime Yavar, Gerente General, Identiva
Con más de 30 años de experiencia construyendo negocios y relaciones de largo plazo.